lunes, 13 de diciembre de 2010

Capítulo #42

—Entonces… ¿nos ayudaras?—dijo Nick en tono impaciente, ya que me quede en silencio por unos cuantos minutos.
—Supongo que no tengo otra opción…
—Vamos Alex, Hazlo por el amor que le tienes a Joe…—y Kevin dio en el grano, lo mire con cierto dolor en los ojos—, o por el que le llegaste a tener...
—O simplemente hazlo para ver qué fue lo que paso o si estamos equivocados, si no lo quieres hacer por Joe, no lo hagas. — agrego Nick. Realmente el sabia como llegar a mi mente y lo había logrado, tenia cierto don.
—De acuerdo—me puse de pie— pero no lo hare por Joe, lo hare porque tengo curiosidad.
— ¡Bien!—gritaron los dos y chocaron sus manos.
—Entonces…—me senté de nuevo—. ¿Qué se supone que será lo que hagamos?—dije, ya que había aceptado algo, pero en sí, no sabía qué.
—Pues solo investigar… observar a Joe… nada más.
— ¡Sí! Seremos como espías—dijo Kevin emocionado.
—Enserio a veces dudo de que tengas 22 años Hermano. — los tres reímos.
—Chicos, lamento interrumpirlos, pero ya deberíamos irnos a dormir.
Ellos asintieron y caminaron junto a mí hacia la casa. Los tres subimos hacia nuestras habitaciones y nos deseamos buenas noches, fuera de ellas.

Entre a mi habitación un tanto pensativa. La decisión que tome, no la tome con la cabeza… sino con el corazón. De nueva cuenta antepuse mis sentimientos. ¿Algo podría salir mal? Ya no había nada que perder.

//Joe//
Estábamos a ombligo de semana, en dos días, dejaríamos de vivir en casa de la familia de Alex, para por fin tener nuestro propio hogar… a dos pasos de su casa ¿Qué mis padres no querían separarse un poco de esta familia?

Mi relación con Camilla iba bien, no podría decir que perfecta por que había algo que me lo impedía, pero si iba bien. Con mis hermanos normal, aunque a veces me sentía realmente observado por ellos, cuando estaba frente a sus ojos, me miraban fijamente o si no estaba frente a ellos hacían lo que fuera por observarme, estaban raros…
Y Alex también… fuera de lo de sus padres, se negaba rotundamente a hablarme, si yo le decía “Hola” ella nada mas alzaba las cejas en forma de saludo y se iba. Sus ojos… esos grandes ojos color miel, se veían apagados, ya no tenían ese brillo especial que me gustaba tanto cuando éramos chicos.
Ciertamente esa indiferencia y barrera que Alex puso entre ella y yo, extrañamente me dolía. No sabía el porqué. Me puse a buscar dentro de mi memoria… cierto, mi primer gran amor y decepción amorosa fue Alex ¿Cómo lo había olvidado? Diez años atrás, cuando Alex se había marchado, me di cuenta de que me había enamorado de ella, que tonto, solo tenía diez años y no sabía lo que era el amor.
Pero… ¿Por qué recordaba esto, en estos instantes? Era como si mi corazón intentara decirme algo. Ya que cada vez que Alex se pasaba delante de mí, con su cabello sujeto y su fleco cayendo sobre su rostro, su delicado caminar y delicadas facciones, era como si mi corazón quisiera salirse y hablarme de frente.

Me puse de pie en ese momento en que iba pasando frente a mí y camine hacia ella, quien iba caminando torpemente, mientras leía un libro.
La tome del brazo, ella se estremeció y volteo rápidamente. Sus ojos me mostraban cierto pánico y no entendía el porqué.
—Alex, creo que necesitamos hablar.
—Ah…—tomo una actitud fría hacia mí, nuevamente—. ¿Y de que tenemos que hablar? Joe, no insistas, ya dije que no quiero hablar contigo ¿Qué no entiendes? O si quieres podemos ir a la cocina, tomar unas peras y manzanas y te puedo explicar con eso. —cruzo sus brazos a la altura de su pecho y bufó.
—Eh…—sacudí mi cabeza— No entiendo porque eres así conmigo, no entiendo que te hice, no entiendo porque tanto odio hacia mí, entiende…Si te hice algo, no fue mi intención, ¡ALEX YO NO SOY ASI!— ella me miro asustada y estática, había explotado mi frustración frente a ella.— Yo lo siento…no quería gritarte.—me lleve una mano a la cabeza y despeine mi cabello—, pero por favor, entiéndeme… por una vez en tu vida cree lo que te digo. Sé que no hemos sido los mejores amigos, desde hace diez años. Sé que desde que llegue aquí nada mas peleamos, o eso es lo que yo recuerdo… ¿pero no podrías ayudarme?—roge
— ¿Te golpeaste la cabeza con algo?—me miro pensativamente.
—Agh—gruñí.
—Hey… ¿no querías que te ayudara? Lo estoy haciendo.
—No entiendo…
—Bien Joe… —camino hacia la cocina y regreso con una manzana y una pera—. Al parecer no entiendes nada, así que te explicare con esto...—yo torcí mi boca—. Este…—me mostro la pera— eres tú y esta soy yo—mostro la manzana—, esta pera está sumamente confundida y la manzana, está muy sentida con ella…
— ¿A dónde quieres llegar?
—suspiro—. Te volveré a preguntar… ¿te golpeaste la cabeza?
—No que yo recuerde… ¿Por qué?
—Por que es lo que parece… no recuerdas nada que tenga que ver con la palabra “tú y yo”—hiso comillas— si es que alguna vez existió esa palabra—bajo la mirada y lo dijo quedamente.
Con mi pulgar, levante suavemente su barbilla haciendo que me mirara, sus ojos estaban cristalizados y eso me hacia un nudo en la garganta. No me gustaba ver llorar a las chicas, pero con Alex sentía como si algo me quemara dentro, sentía unas ganas inmensas de estrecharla en mis brazos y besar sus labios. Agite mi cabeza para liberarla de esos tontos pensamientos.
—Alex…
—Joe… me encantaría ayudarte a recordar, pero no puedo. Busca a alguien más. — una lágrima amenazaba por correr en su mejilla y se alejo rápidamente de mí. Dejándome más confundido.
Me quede estático, con las manos sobre la cadera, mirando hacia donde minutos antes había estado parada ella.
— ¡Trajimos más cajas!—grito mi padre desde la puerta.
—Cariño, toma estas son para ti—dijo mi madre—. ¿Te encuentras bien?
— ¿Ah?...—Salí de mi trance—. Oh si, solo estaba pensando…
—No pienses tanto Joe, no vaya ser que el cerebro se te queme.
— ¿Como a ti Frankie?
— ¡Oye!
—Chicos no peleen, ven conmigo Joe y ayúdame a bajar más cosas de la camioneta—grito mi padre, quien aun estaba en la puerta.
—Que vaya Nick…
—No está…
— ¡¿Kevin?!
—Tampoco.
— ¿Frankie?
— ¡Joe!
— ¡Ya voy papá!

Camine hacia afuera y comencé a bajar cosas de la camioneta, eran cosas para la nueva casa. Después de bajar y meter varias bolsas, tome las cajas que Mamá me había dado y subí a mi habitación.
Camine hacia mi habitación, al hacerlo, debía pasar por la de Alex, cuando estuve afuera de la mía, me gire y mire su puerta… suspire. Extrañaba a Alex. La extrañaba
entre a mi habitación y avente las cajas en una esquina, no faltaba mucho que guardar, ya que cuando llegamos, la habitación estaba decorada. Busque mi celular en mi bolsillo del pantalón y le marque a Camilla.
— ¿Camilla?... sí, estoy bien… el viernes la casa estará lista, si quieres nos podemos ver ahí…. De acuerdo… yo también.
Gruñí.
Alex me había dejado con cierto deseo de besarla. Nunca me había pasado eso con ella… al menos lo que yo recordaba, nunca había deseado hacerlo. Pero ahora, al verla tan frágil frente a mí… pude haber echado a perder todo. Tenía que ver a Camilla, y hacer desaparecer tal deseo con ella.
Fatal.
Ahora, me sentía mal conmigo mismo… había citado a Camilla solo para besarla, ya que quería besar a Alex.
— ¡ESTUPIDO!—golpe la pared con mi puño.
Intente marcarle de nuevo, pero me mandaba a buzón, debí deshacer aquella invitación, pero ya no podía... Había recordado que saldría de la ciudad y llegaría mañana por la noche.
—Bien Joseph, ahora debes de ser fuerte y no besarla cuando la veas. Ni a Camilla… ni mucho menos a….Alex.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Capítulo #41

No lo sabía, así que tome la manija y abrí la puerta para entrar en mi habitación.
Gruñí suavemente, me sentía frustrado. ¿Por qué no recordaba?
Camine hacia el balcón y lo abrí, hacia algo de aire fresco, se notaba la época invernal. Me recargue en la barandilla y apreté la mandíbula. Tocaron la puerta, solo grite un “pasen” y mi madre entro.
— ¿Que pasó ma?—me di la vuelta y la mire.
—Es lo que yo me misma me pregunto Joe. ¿Qué es lo que pasa?— se sentó en mi cama y le dio algunas palmaditas para que me sentara junto a ella.
—No lo sé, no entiendo porque Alex está enojada conmigo… tal vez malinterpreto algo o yo que sé, pero yo estoy con Camilla y es algo que quiero.
—Entonces si Camilla es lo que quieres. No deberías haber hecho que Alex se ilusionara…
—Pero Yo…
—No me interrumpas Joe.
—Parece que estas de su lado—murmuré
—No estoy de su lado, solo le doy la razón porque yo lo vi… además, es como una hija para mí y tú también lo eres.
—Mamá, tu más que nadie me conoce, tu sabes que yo no soy así… tu me enseñaste a ser un caballero y respetar a las mujeres.
—Lo sé y por eso estoy aquí hablando contigo, Cariño—acaricio mi mejilla— solo te pido que acomodes tus ideas y tus sentimientos. Sobre todo, no te pido que me hagas caso a mi…
— ¿Entonces a quien le debería hacer caso? Me siento realmente confundido…
—El— puso su mano en mi pecho—, es al que debes de hacerle caso. Tu corazón te ayudara a acomodar tus ideas. — se puso de pie y beso mi frente—, sabes que puedes contar conmigo y tus hermanos ¿cierto?
—Parecen odiarme en este momento…
—No te odian. Son tus hermanos, ellos te quieren y mucho.
Dicho eso, camino hacia la puerta y me dejo sentado solo en la obscuridad, con un único testigo la luna, que lograba verse perfectamente a través del balcón. Suspire y me lleve las dos manos hacia la cabeza, recostándome así, sobre la cama.
¿De qué demonios hablaba el mundo?
Me puse de pie, tome una toalla del armario y camine hacia el baño, necesitaba un baño caliente, para relajarme. Me despoje de mi ropa y la avente al cesto de la ropa sucia, tome mi iPod y las bocinas y entre al baño, puse un poco de Kings of Leon y me empecé a duchar.

//Alex//
— ¡Quiero estar sola!
Grite por enésima vez.
Si. Agradecía que se preocuparan por mí, pero lo que necesitaba era tranquilizarme, no que vinieran y se compadecieran de mí.
Me puse de pie y camine hacia la puerta, me asome por la ranura donde se pasa la llave, y me fije que ya no estaba Denise ahí fuera.
Salí sigilosamente de mi habitación y me encamine para el piso de arriba. Abrí la puerta y entre.
—Sigues tal cual te deje la última vez que vine aquí.
Le dije a mí lugar ya no tan secreto y camine hacia donde estaba mi vieja amiga, Loraine. La tome en brazos y la recargue contra mis piernas. Si, Loraine era una guitarra, mi favorita.

Camine hasta el gran ventanal y me senté en la barda. No era peligroso, era lo suficientemente ancho, para que mi parte trasera cupiera sin problemas.
Comencé a tocar algunos acordes, dejando que mis manos se deslizaran sobre las cuerdas, formando así una suave y deprimida melodía. No pude evitar llorar por quinta o sexta vez en el día, ya había perdido la cuenta, los ojos me ardían y los sentía hinchados.
Comencé a cantar con voz ronca y entrecortada, hasta que alguien interrumpió mi tranquilidad, me gire como en cámara lenta hasta la puerta y vi a Joe, parado ahí.
No sé cuantas veces le rogué que se fuera, me dijo que sentía lo de mis padres, no fui grosera y le di las gracias, intento hablar, pero yo no podía verlo. El solo postrar mi vista sobre él, hacia que olvidara mi orgullo y dignidad, y me aventara a sus brazos. Pero no lo haría, tenía demasiada fuerza de voluntad y no la perdería con Joe y menos si él decía que “no recordaba nada”

Lo corrí y el salió de la habitación, no le di oportunidad de decir algo, ya que en cuanto puso en pie fuera, le cerré la puerta en las narices. Me dolió horrores hacer eso, pero no debía romperme en estos momentos, me recargue sobre la puerta y me senté en el piso.
Comencé a llorar. De nuevo.
Solo, dentro de mí había una posibilidad de sentirme bien, ya que no vería a Joe.
En una semana, los Jonas se mudarían por fin, no irían lejos… quiero decir, nada lejos, se mudarían a la casa de al lado. Eso me quitaría un gran peso de encima, ya no vería a Joe las veinticuatro horas del día, solo de vez en cuando.

Coloque a Loraine con delicadeza sobre su base y salí de la habitación. Camine hacia mi habitación y justo cuando estaba por cerrar la puerta, una zapatilla baja, atoro la puerta.
—Lo siento Denise ¿te lastime?
—No cariño, no te preocupes. ¿Ya te sientes mejor? Toma, te prepare un té.
—Si un poco nada más. — no mentí del todo, aún me dolía el corazón. — Gracias.
— ¿Podemos hablar?
—Ah…—suspire—, si supongo que sí. Pasa
Caminamos hacia mi cama y Denise me miraba, como esperando a que comenzara a hablarle, pero no sabía que decirle.
—Bien, como veo que no dices nada, hablare yo.
—No quiero hablar de Joe—dije al fin.
—De acuerdo, no hablemos de Joe.
—Gracias.
—Cariño, hablamos de nuevo al aeropuerto y siguen buscando. Dijeron que lo más probable es que cayeron en algún estado de EE.UU. y no sobre el océano. Entonces debemos de confiar en Dios, en que están a salvo. Así que puedes tranquilizarte un poco. No quiero decir que están bien, eso no lo sabemos, solo quiero decir que hay probabilidades, un poco altas, que dicen que están seguros.
—Eso es una buena noticia… dentro de lo que cabe ¿no?—intente sonar más animada.
Era como si de tener diez rayitas sobre mi estado anímico malo, se quitara una y solo quedaran nueve. Lo normal sería que no hubiera ninguna rayita, pero ¿por algo se empieza no?
—Así es. Todo saldrá bien. — Me sonrió y acaricio delicadamente mi mejilla. — animo chiquita.
No dije nada, solo me acerque a ella y la abrase, Denise comenzó a acariciar mi cabello, intentando tranquilizarme.
—Si llorar te sirve para sentirte mejor, hazlo. Sabes que te quiero como una hija Alex y quiero que estés bien… si en un momento te sientes preparada y deseas contarme que fue lo que paso con Joe… te escuchare, no te juzgare y como se lo dije a Joe…—me separe de ella y la mire—, como se lo dije a Joe, no me pondré del lado de nadie. Haz lo que tu corazón te dicte. No dejes que deje de latir. ¿De acuerdo?—se puso de pie y beso mi frente.
—Gracias—concluí con una voz ronca
Ella me sonrió y desapareció por el umbral de mi puerta.
Me puse de pie y camine hacia mi cuarto de baño, abrí el grifo y me avente un poco de agua fría al rostro, para despejarme un poco. Camine hacia mi armario y saque un pantalón de pijama y la blusa que combinaba con él. Tome una chamarra algo gruesa y unas botas de piso, también un poco gruesas. Enserio hacia frio y mucho… era raro, si no fuera Los Ángeles, pensaría que en cualquier momento nevaría. ¿Nieve? Recordaba esas épocas esquiando en New Jersey—suspire—, y de nuevo con los viejos recuerdos.
Mire el reloj… once en punto. Todos en la casa estaban en sus respectivas habitaciones, así que salí de la mía y baje hacia el patio trasero. De mi boca salía un poco de humo blanco, camine hacia el fondo, donde había un mecedora grande de madera, me senté ahí, subí mis piernas y las abrase, me recargue en el brazo de esta, cerré los ojos y deje que el viento me meciera.

No sé cuantas horas pase ahí, ya que cuando los abrí cuatro ojos me estaban mirando seriamente.
— ¿Qué paso? ¿Que hora es?—dije sentándome bien.
— ¿En que pensabas Alex?—inquirió Nick preocupado mientras se colocaba a mi lado.
—Son las dos de la mañana…—dijo Kevin, al mismo tiempo que se sentaba en el pasto
—Nick, no me regañes, solo quería que me diera un poco el aire—me defendí.
—Estoy de acuerdo en eso, pero no en que te pudiera dar una hipotermia.
—Nick tiene razón Alex, está haciendo más frio de lo normal y tu estas aquí dormida.
—No estaba dormida…—los dos me miraron seriamente—, de acuerdo tal vez me dormí por un segundo— de nuevo me miraron—. Ok, por unas horas ¿contentos?
—Mucho mejor o no ¿Nick?
—Bien, ¿y cómo supieron que estaba aquí y a estas horas?
—Te fuimos a buscar a tu habitación y no estabas…
—Queríamos hablar contigo—culmino Kevin.
— ¿Sobre que?—me hice la desentendida.
—Sobre Joe—se apresuro a decir Nick.
—Pues pierden su tiempo. —Me puse de pie, pero Nick me jalo haciendo que me sentara de nuevo— Agh… —gruñí— ¿Qué quieren que les diga?
—Todo—respondió Kevin.
—Solo explícanos lo que paso… —agrego Nick
—De acuerdo…—tome aire—, cuando sus papas me dijeron lo de mis padres, recuerdan que me salí…—ellos asintieron—. Bien. Pues fui hacia el Starbucks que está cerca de mi escuela y me tope con Camilla... —les platique todo. Lo de la grabación, con las palabras exactas de Joe y lo que dijo Camilla, después de mostrármela. —Eso es todo, no hay más. —de nueva cuenta soné deprimida.
—Joe no diría eso…
—Lo oí Kevin, yo misma lo escuche, era su voz.
—Si te creemos Alex, pero conocemos a Joe… además, anda raro, dice que no se acuerda ni de que se llevaban bien y todo eso.
— ¿Enserio?—pregunte confundida
—Si ¿Por qué te mentiríamos?
—Es que entonces, ya no entiendo nada… Joe será todo, pero nunca había sido olvidadizo—guarde silencio—, de acuerdo un poco, pero no al grado de por decirlo de alguna manera… olvidarme por completo.
—Tienes razón…
—Aquí hay gato encerrado.
—Kevin… ¿gato encerrado?—cuestione divertida, mientras Nick lo miraba hacia abajo con expresión seria.
—Lo siento, siempre había querido decirlo.
—Como sea. Alex, algo le pasó a Joe y debemos averiguar que es.
—No cuenten conmigo—dije firme—, Me dije a mi misma que no le volvería a hablar, ni nada por el estilo. Investiguen ustedes solos, porque para mí… Joe Jonas quedo en el pasado.
Intente mentirme a mí misma, pero no… ¿como podía olvidarlo? En estos instantes, estaba segura de que Joe era el amor de mi vida y la decepción más dolorosa de mi corta vida.

Eso que me pedían los chicos me hacía dudar, no sabía que hacer… Por una parte yo misma había escuchado de su boca que no me quería. Pero por otro, ellos tenían razón, Joe no jugaría con los sentimientos de otra persona.
Necesitaba pensar bien y tomar una buena decisión. ¿Valía la pena arriesgar de nueva cuenta mis sentimientos?

jueves, 9 de diciembre de 2010

Capítulo #40

—Bien chicos, Alex quiere estar sola, dejémosla un rato—dijo Denise detrás de la puerta.
Logre escuchar, como se iban alejando de la puerta de mi habitación y me tranquilice un poco, me quite la almohada que cubría mi rostro y que había alborotado mi cabello y solo me quede mirando el techo mientras, algunas lagrimas recorrían mis mejillas húmedas, sentía mi nariz roja al igual que mis ojos y mis mejillas.
Ya no sabia por que lloraba, si por lo de mis padres o por lo de Joe, quizás… mas por una cosa que por otra, pero ¿cual era la que se llevaba mas lagrimas? Sonara raro, pero era la de Joe.

Me quede todo lo que restaba de la tarde, tumbada en mi cama, llorando y con la mascara de pestañas corrida y pegada debajo de mis parpados. Denise venia, Nick venia y Kevin venia… pero ninguno era recibido dentro de mi habitación.
No sabia que hacer, esta no era yo, esta no era la Alex que intentaba anteponer cualquier cosa, menos sus sentimientos.

//Joe//
Después de la platica que tuve con Camilla sobre Alex, decidí irme del restaurante, me sentía con cierto aturdimiento y no sabia el porque.
No fui a casa. Me vi con unos amigos, en un billar cerca de el centro de LA, ahí pase toda la tarde y no se porque, pero tenia una sensación extraña dentro de mi. Como si algo estuviera mal y no supiera que es.
—Chicos, supongo que es hora de irme
Me despedí de mis viejos amigos y me encamine aún aturdido el auto. Algo pasaba y no sabia que. Esto estaba comenzando a frustrarme
Conduje hasta casa, con unas lagunas mentales, en momentos Alex se colaba en mis pensamientos y en otros Camilla. Las dos me hacían sonreír, pero con Alex era diferente, era como si no debiera pensar en ella. Todo esto me provocaba dolor de cabeza.

Llegue a casa y camine hacia la cocina, ya que parecía que había reunión, estaban Nick, Kevin, Mis padres y Frankie reunidos alrededor de la mesa.
— ¿Quién se murió?—dije bromeando, pero todos me fulminaron con la mirada—. Lo siento, solo bromeaba. ¿Porque están todos aquí? ¿Qué ocurre? ¿Y la loca de Alex?
—Iré a llevarle un poco de Te, haber si por fin me abre— dijo mi Mamá, mientras me miraba algo extraño.
— ¿Qué paso con Alex?
— ¿Como que, que paso, Joe?—inquirió Nick.
—Chicos, los dejare que hablen solos, me comunicare de nueva cuenta al aeropuerto. — mi papa salió de la cocina, se les veía deprimidos a todos.
—No entiendo nada—me senté en uno de los bancos y tome una manzana.
—Yo te diré, porque creo que Nick, esta un poco enojado….Lo que pasa es que, los padres de Alex, quiero decir, el avión donde venían los padres de Alex se perdió.
—Oh, que mal y ¿por eso ella esta encerrada en su cuarto? Pobre.
— ¿No iras a ver como esta?—cuestiono Kevin.
— ¿Y porque iría? Aquí el amigo adorado es Nick, recuerda, yo solo soy un tempano de hielo para ella.
— ¿De que hablas, Joe? De pronto pensaría que no recuerdas nada…
Mi mamá nos interrumpió.
—No logro hacer que abra la puerta, lleva varias horas, encerrada ahí. —Dirigió su vista hacia mí—. Joe, ¿tu sabes que mas le pasa?
—No, ni siquiera sabía lo de sus padres.
—Que raro, ella dijo que eras un patán… — Nick parecía retarme.
—Oh, no se… ¿Por qué dijo eso?
En realidad no entendía, Nick se mostraba a la defensiva conmigo, mi madre me cuestionaba cosas que no sabia sobre Alex y Kevin, solo me miraba decepcionado.
— ¿A dónde quieren llegar? No he hablado con Alex, desde no se cuanto tiempo…
—Desde hoy en la mañana…
— ¿Hoy en la mañana? Y porque no lo recuerdo— cuestione extrañado y me quede pensativo—. Camilla…
— ¿Camilla? Y que demonios tiene que ver tu ex novia aquí…
— ¿Mi ex novia? No he terminado con Camilla… ¿Por qué lo haría?
—Alex, dijo que tu le dijiste que hoy la terminarías y que por fin andarían…
— ¿Andar? Saben algo, Camilla también pensó que cortaríamos. Alex ha de estar drogándose o que se yo… Yo nunca terminaría a Camilla por estar enamorado de otra chica y menos de Alex.
— ¡No entiendo! Alex no mentiría sobre eso Joseph. Todos aquí veíamos que ustedes tenían algo ¿Cómo es posible que de un minuto a otro se te pudo olvidar?—dijo mi madre con cierto enojo.
— ¡No se! No recuerdo nada de lo que están diciendo… y si me disculpan, iré a mi habitación que no me siento bien.

Me pare algo enojado del banco y camine hacia las escaleras. Estaba apunto de entrar a mi habitación, pero una dulce y melodiosa voz me hicieron parar y cambiar mi rumbo, hacia el piso de arriba.
La puerta estaba entreabierta, sabía que no debía entrar por todo lo que estaba ocurriendo, que en si, no sabía exactamente lo que era. Vi por la ranura a Alex llorando y tocando la guitarra deprimidamente, a pesar de eso, su voz lograba ser por demás audible y perfecta.

Entre, no me espere a tocar y en cuanto puse en pie dentro de su “lugar secreto” ella dejo de tocar y me miro con rabia y odio… y con mucha tristeza. Dejo la guitarra en el piso y se levanto rápidamente y camino hacia la salida, sin siquiera dirigirme una palabra.
— ¿Podrías largarte de aquí?— se coloco una mano en la cadera, y con la otra me señalaba la puerta.
—Alex… siento mucho lo de tus padres—me lleve una mano a la cabeza y me alborote un poco el cabello.
—Gracias… por favor Joseph, déjame sola y no me vuelvas a hablar… no quiero verte. Entiéndelo ¿si?— dijo casi en un susurro.
—No entiendo…—me acerque a ella y ella dio un paso hacia atrás.
— ¿No entiendes? ¿Que no entiendes?—me miro con rabia—.
—Nada, no entiendo nada.
—Me mentiste… ¿eso es lo que no entiendes? O ¿Aún, no comprendes el porque te metiste conmigo y mis sentimientos y porque jugaste conmigo?
— ¿Qué es lo que dices Alex? No entiendo de qué hablas…
Y realmente no entendía, deseaba hacerlo, pero en mi mente no había nada de eso.
—Si no quieres que te golpee, lárgate de aquí y no me vuelvas a dirigir la palabra, es más ni me mires. — yo me quede sin palabras, no sabia que ocurría—, ¡anda, vete!

No dije mas, en cuanto puse un pie fuera de esa habitación, ella la cerro dando un gran portazo. Me quede fuera, inmóvil, no sabia de que hablaba mi familia y en especial ella.
De cierta manera, sentía que debía importarme lo que pensara y dijera Alex de mí. Pero otro lado de mi, me decía que la ignorara y que no le tomara importancia.
¿A que lado debía hacerle caso?
Termine yendo hacia mi habitación más aturdido y confundido que nunca. Nick iba subiendo las escaleras, me miro, hiso una negación con su cabeza y se metió en su habitación.
¿Que el mundo había decidido odiarme el día de hoy?

martes, 7 de diciembre de 2010

Capítulo #38 y Capítulo #39

El celular de Camilla comenzó a sonar, interrumpiendo su sonrisa malévola.
— ¿Diga?
—Camilla, habla Joe.
—Hola bebe, ¿como estas? Ya casi voy para allá.
—Estoy bien—contesto seco—, no te tardes, que tengo mas cosas que hacer.
—Ok—le extraño el tono de voz de Joe—, te veo al rato amor. Te quiero.
—Si, adiós.

Camilla colgó y miro extrañada y con cierto enojo a la anciana.
— ¿Qué no se supone que seria diferente conmigo? Quiero decir ¿Que seria como antes? Con amor y cariño… usted sabe. En este instante lo sentí distante y acaba de terminar su hechizo o lo que sea que haya hecho.
—Camilla, Querida. No hará efecto de inmediato, si todo salió bien, mañana el, habrá olvidado su amor por Alex y tu podrás disfrutarlo. Además, debes de darle una gota de esta esencia. — le entrego un frasquito de cristal, con un liquido transparente— Y eso, hará que se de culminado el “hechizo” como tu lo llamas. Ya ahora depende de ti, si no se lo das, no habrá valido la pena lo que yo hice.

Camilla miro a la anciana algo escéptica. Pero las comisuras fueron formando una sonrisa, con cierta malicia, cuando la Señora le entrego aquel pequeño frasco.
—Solo una gota cariño, y cuando lo hagas, debes desecharlo. Esto es como un ritual, no es un juego, así que tómalo con seriedad.
Ella se puso de pie y Viviana la imito, le dio un billete de 50dlls y salió del establecimiento.
Caminaron hacia donde estaba el auto, ninguna de las dos decía algo. Solo se escuchaba el chocar de sus tacones con el piso empedrado.
— ¿Y ahora que harás?
—Te iré a dejar a tu casa y me encontrare con Joe.
— ¿Así que ya terminaste tu plan he?
—No cariño, esta apenas es la primer etapa de tres.
— ¿De cuatro? ¿Que quieres decir con eso?
—Si, la primera, era venir a comenzar con esta brujería. — Viviana, la miraba con mucha atención. — La segunda, es ir a hablar con Joe y ponerle la gotita de esta esencia y hacer que diga algo de Alex, que por cierto grabare…
—Y supongo que, la tercera es ver a Alex y enseñarle la grabación. ¿Cierto? — agrego con cierto orgullo.
—Así es y así, ella se alejara de Joe… y yo volveré a tener el camino libre.

Camilla arranco el auto y fue a dejar a Viviana en su casa, para después ir con Joe.

//Joe//
Comenzaba a desesperarme, deseaba terminar con esto rápido. Subí a mi camioneta y le llame a Camilla para que se apurara. No quería estar ni un minuto mas atado a ella, deseaba comenzar ya mi relación con Alex.

Conduje mi camioneta, hasta un restaurant de comida vegetariana, que era donde acostumbraba ir con Camilla. Pedí una mesa para dos y camine directo a ella, donde me senté a esperarla por varios minutos, que por cierto parecieron horas.
Hojee el menú un par de veces, hasta que una silueta femenina se puso frente a mí, me puse de pie y le dije que se sentara.
—Hola amor ¿para que querías verme? — cuestiono, con aquel sonido chillón que hacia cuando me veía.
—Este… Hola Camilla. ¿Cómo estas? — no sabia como comenzar a decirle que esto ya no podía seguir. Me sentía con cierto miedo por su reacción. — Ya encargue las bebidas.
—Bien, Gracias. — vi cierta extrañes en su rostro. — ¿Para que me citaste aquí Joe? O Mas bien, ¿de que quieras hablar?— me miro fijamente mientras dejaba caer su espalda en el respaldo de la silla, con esos ojos cafés, ligeramente rasgados que lograban intimidarme.
—Este… — aclare mi garganta. — ¿te parece si ordenamos de una vez? Muero de hambre. — tome uno de los vasos que habían traído hace unos segundos y comencé a tomar aquel liquido refrescante. Los nervios me mataban
—De acuerdo, pero…. ¿no piensas lavarte las manos? —inquirió con cierta preocupación, a mi parecer.
—Cierto, ya vuelvo.
Me pare de mi silla con la mirada fija de Camilla, sobre mí. Se me hacia un poco extraño su comportamiento, pero no le tome mas de la importancia que debía darle, a la que en unos minutos seria mi ex novia.

Entre al baño de hombres y camine directo hacia el lavamanos, abrí el grifo y tome un poco de agua con mis manos y la avente a mi rostro.
— Vamos Joe, no lo hagas mas largo. Termina pronto con esto y vete a casa con Alex. — me dije a mi mismo, intentando darme ánimos.
Tome una bocanada de aire. Me seque las manos y salí decidió a darle fin a mi relación con Camilla.

Camine entre las mesas con pasos firmes y decididos. Aunque por dentro sentía que los nervios y el miedo me harían echarme para atrás.

//Camilla//
Desde que entre al restaurante y vi que Joe ya tenia las bebidas en la mesa, comprendí para que me había citado. Me cortaría aquí, aunque no tenia nada de miedo, porque en cuanto el se distrajera, daría por terminado el segundo paso de mi plan.
Todo iba como lo había pensado, Joe era tan ingenuo y con un simple « ¿No iras a lavarte las manos? » se levanto de su silla y fue hacia el baño.
Tome rápidamente mi bolsa y comencé a buscar el frasquito que la anciana me había dado, tome el vaso de Joe y le coloque una gotita de aquel liquido transparente, lo agite con el popote y lo deje en su lugar. Al ver que se acercaba a la mesa, guarde rápidamente el frasco y me recargue en el respaldo. El se sentó y no dejaba de mirarme fijamente. Me veía serio y sombríamente, debo admitir que aun así me encantaba.
— ¿Ya saben que van a ordenar? — inquirió un mesero del lugar.
Joe y Yo ordenamos y yo solo esperaba a que el le diera un trago a su vaso.
— Camilla…
— ¿Dime bebe? — por debajo de la mesa hacia changuitos para que tomara rápido el vaso.
— Quiero hablar contigo…— lo miraba algo nervioso. Y por fin tomo su vaso y le dio un trago. — Vaya, cada vez los hacen mas ácidos —dijo mientras hacia una mueca por el liquido que había tomado.
No dijo mas, solo aclaro varias veces su garganta, mientras hacia muecas por la extrañes.
—Joe… ¿Qué me quieres decir?
— ¿Te iba a decir algo? — Vaya, esto ya estaba haciendo efecto. Tome una pequeña grabadora y la coloque en mi regazo discretamente. Estaba apunto de concluir el paso dos.
— Si. Supongo que era sobre Alex... —no concluí la frase, de modo que el dijera algo.
— ¿Alex? Y ¿porque te citaría para hablar sobre Alex? — sonreí para mis adentros.
—No se. Joe… ayer en la fiesta… te vi besándote con ella. — lo mire y el abrió los ojos como dos grandes platos.
— ¿Besándome con ella? — río. —Camilla… — tomo mi mano y yo con la que tenia libre, presione la tecla grabar. — A lo mejor fue por instinto, yo no siento nada por ella, nunca la besaría en mi sano juicio. Solo somos amigos, si se le puede llamar así a una relación donde solo peleamos… —termino la frase en voz baja y con cierta extrañes. Al parecer no creía lo que estaba diciendo.
— ¿Estas seguro, que no me citaste para cortarme? Joe, yo te quiero mucho y no podría soportar que me dejaras por una niña sin chiste como ella.
— No te cortaría por Alex. Camilla tu eres exactamente lo que yo quiero para mi. — y de nueva cuenta, no creía lo que decía.
Me incline sobre la mesa y tome su masculino rostro entre mis manos y lo acerque a mi, Joe me miraba sin saber que hacer. Aprisione mis labios con los suyos y el aparecer no sabia que hacer, ya que tardo algo en seguirme el beso. No me molestaba, al aparecer esa sustancia lo atontaba y le revolvía todo sus sentimientos, pero la señora me había asegurado, que se olvidaría del amor de Alex y justamente, eso es lo que acaba de hacerme ver Joe. No recordaba el beso de ayer, ni mucho menos que me iba a cortar.
El se separo de mi, algo en shock.
— ¿Te encuentras bien Joe? ¿Te sientes mal…?
—Debo irme, no me siento bien ¿te marco mas al rato no?
—Ok bebe, me marcas si necesitas algo.
—Si, te quiero…—dijo en voz baja como para el.
—Yo también te quiero.— sonreí satisfecha.

Joe camino con pasos atontados hacia la puerta de salida, yo desde dentro lo observaba mientras tomaba en mis manos la pequeña grabadora y le ponía “Stop”.
Ahora, debía ver a Alex… ¿pero como lo hacia? Debía ser coincidencia.

//Alex//
Llegue a casa con Denise, después de unas horas de compras y subí a mi habitación a ponerme algo cómodo, para bajar a comer.
Baje a la cocina tarareando una de las canciones que Nick me había mostrado de su nuevo disco.
— Vaya, creo que ya vas aprendiendo mas.
— Oh, hola Nick, no te vi ¿Cómo estas?
—Bien ¿y tu Alex? Veo que muy feliz… ¿Qué te paso?
—Pues… creo que en este instante Joe y Camilla están terminando.
— ¡Wow! ¿Que fue lo que acabo de oír? —dijo una voz detrás de mi.
—Si Kevin, como lo oíste, nuestro hermano esta creciendo y dejara a Camilla por nuestra querida Alex. — dijo Nick, yo solo me limite a sonreír apenada.
—Pues eso es muy bueno, ahora veo porque venias cantando tan feliz mientras bajabas las escaleras.
Los tres reímos y nos sentamos en la mesa para comenzar a comer, ya que nos estaban esperando el Sr Paul, Denise y Frankie.
Comenzamos a comer todos, mientras platicábamos muy amenamente. Hasta que me nació preguntarle algo a Paul, ya que hablaba de forma muy baja y seria con Denise.
—Señor Paul ¿le puedo preguntar algo? — cuestione algo seria.
—Si dime querida. — aclaro su garganta.
— ¿Ha sabido algo de mis padres? No he tenido noticias de ellos, desde hace días. Se supone que regresarían hoy o mañana.
—Alex…— los señores Jonas me miraron serios. Los presentes en la mesa habían guardado silencio y todos prestaban atención a lo que sucedía.
— ¿Qué pasa? — comencé a sentir cierto temor. — ¿no regresan mañana? Bien, supongo que se quedaran otra semana más —intente borrar de mi mente, cualquier pensamiento malo que se me viniera—. Termine de comer, iré a lavar el plato —me puse de pie. No quería oír, lo que pudieran decirme.
Nick me tomo del brazo y yo lo mire asustada. Al parecer el tampoco sabia lo que sus padres me dirían.
—Por favor siéntate.
Obedecí y me senté intentando no mirarlos a los ojos.
—Bien… ¿Cómo comienzo? —miro a Denise, ella tomo su mano y la apretó incitándolo a comenzar. El me miro de nuevo—. Alex, recibimos esta mañana una llamada del aeropuerto, donde tus padres aterrizarían… —comencé a hiperventilar y solo los miraba, sin hacer movimiento alguno.
— ¿Y que les dijeron?—cerré los ojos y tome aire.
—Nos dijeron, que el avión donde venían tus padres se había perdido en el aire…
— ¡¿Cómo?! — me levante rápidamente de la silla y me puse la mano sobre la boca. — ¿esta bromeando cierto?
—No Alex, a mi también me hubiera gustado que fuera una mala broma, pero es verdad lo que te digo. Lo sentimos mucho. Están haciendo lo necesario para encontrar el avión, tienen miedo de pensar que pudo haber caído sobre el océano. Por lo mismo no me han dado mas noticias. Quieren investigar bien.
Me deje caer en la silla con los ojos llenos de lágrimas. Nick puso su brazo detrás de mi cuello y Kevin tomo mi mano y le daba ligeros apretones en señal de apoyo.
—No puede estar pasándome esto… no ahora que todo comenzaba a tomar forma.
—Animo Alex, los encontraran. No seas negativa.
—Yo… yo necesito estar sola. — me puse de pie y comencé a caminar hacia la puerta.
— ¿A dónde iras cariño? Ya es algo tarde, no tarda en obscurecer… — cuestiono Denise preocupada.
—Iré… no se, iré a tomar aire… debo pensar muchas cosas. No se preocupen por mí.
—Nicholas ve con ella…
—No Denise, quiero estar sola.
—Alex…
—Nick por favor… quiero estar sola.— mis ojos amenazaban con desbordar aquel liquido salado.
—Nick, Mamá… háganle caso. Necesita pensar y estar sola.
—Gracias Kevin.

Tome mi bolso, una chaqueta y las llaves de mi auto. Camine hacia el y subí, aun seguía un poco aturdida, eso no me lo esperaba, por nada del mundo.

Conduje sin destino por varios minutos, incluso puedo pensar que fueron horas, solo quería alejar aquel sentimiento que tenia. Mis padres a pesar de que no eran los padres modelo. Enserio si los quería, mucho, mucho.
Aparque el auto afuera de un Starbucks que se encontraba a unas cuadras de mi escuela.
Intente tranquilizarme y cuando lo logre, baje del auto. Estaba apunto de entrar, y alguien choco conmigo estrepitosamente.
— ¡Hey con cuidado!— dije — Oh Camilla.
—Alex, no esperaba encontrarte por aquí. —de nuevo con ese tono hipócrita que la caracterizaba. — ¿Como estas?
—Bien.
—Necesito hablar contigo.
— ¿Conmigo? — inquirí extrañada. — ¿y de que podríamos hablar tu y yo?
—De Joe, ¿de quien mas?
— ¿De Joe? —me comencé a poner algo nerviosa. Sinceramente no lo esperaba—. ¿Por qué de Joe?
—Oh vamos Alex— dijo casi enojada. — No creas que soy tonta, si sabes de lo que quiero hablar… de Joe y Tú. — guardo silencio y me miro fijamente. — Entremos y charlemos. Es por tu bien Alex.
— ¿Podría ser en otra ocasión? No me siento bien.
—Alex, no. Te dije que es algo que debes de saber… sobre Joe.
—Bueno, si tanto insistes, entremos y charlemos de Joe… — dije en un tono un poco fastidiado.

Entre a la cafetería, con pasos pesados y cansados, me dolía mi cabeza y me sentía realmente triste. No tenía ni la menor idea de lo que me tenía que decir Camilla, pero igual la escucharía, todos merecen ser escuchados.
Sabia que venia detrás de mi, por que lograba escuchar el chocar de sus tacones con el piso de madera.
Tome asiento en una de las mesas que estaban al fondo, cerca de la ventana.
— Bien, te escucho.
—A mi no es a la que debes de oír…
— ¿Ah no? ¿Entonces a quien? — Inquirí confusa. — sinceramente no se que es lo que planeas Camilla, ve al grano.
—Joe no te quiere Alex.
—Por favor Camilla. — Comencé a reír sarcástica. — ¿Por que insistes en pensar que Joe te quiere a ti?
—Si no me crees, escúchalo por ti misma. — Saco de su bolso una especie de grabadora pequeña.
— ¿Qué es eso?
—Escúchalo tu misma…
Tome con manos temblorosas aquel aparato que Camilla había dejado frente a mi, la mire confundida y ella me dijo con la mirada que le diera Play.
Presione el botón y la voz de Joe comenzaba a escucharse en el fondo…
«— ¿Besándome con ella? Camilla… A lo mejor fue por instinto, yo no siento nada por ella, nunca la besaría en mi sano juicio. Solo somos amigos, si se le puede llamar así a una relación donde solo peleamos… —
— ¿Estas seguro, que no me citaste para cortarme? Joe, yo te quiero mucho y no podría soportar que me dejaras por una niña sin chiste como ella.
— No te cortaría por Alex. Camilla tu eres exactamente lo que yo quiero para mi.»

Deje caer el aparato, los ojos me ardían, solo tome aire y mire a Camilla, pidiendo una explicación. Ella solo sonrió en una mueca y tomo de nueva cuenta la grabadora guardándola en su bolso.
—Bien, no se si recuerdes que te dije que Joe era mío y de nadie mas… ahí esta la prueba de que al parecer solo te utilizo para darme celos. — Se puso de pie y comenzó a caminar hacia la salida.

Yo no dije nada, solo perdía mi vista a través de la ventana, intentaba no llorar, intentaba no darle importancia, intentaba no creer en esas palabras, pero lo había oído, era su voz, esa voz que me hacia soñar, ahora me rompía el corazón en miles de pedazos. Joe, me había ilusionado, justamente lo que no quería que me pasara, no debía de haber creído en el. No debía de haberme hecho tantas ilusiones, si sabía que el amor, nunca me había dejado cosas buenas. Ahora, más que nunca me sentía vacía. Sin mis padres y sin el que creía, era el amor de mi vida.
No quería llorar, quería hacerme la fuerte. Tome una pluma de mi bolsa y agarre una de esas servilletas marrones… me desahogaría de la mejor manera. Escribiendo…
“El mundo se desmorona frente a mí
Y yo no se que hacer,
Yo no quiero sufrir
Pero no lo puedo evitar.

Las cosas resultaron así
Y nada puedo cambiar,
Nada puedo entender,
Nada puedo hacer.

Quisiera comprender
La razón del porqué es así
Quizás no eres para mí
Pero no quiero dejarte ir…

Quisiera seguir con mi vida,
Olvidarte
Y seguir adelante,
Pero no puedo,
No quiero.

No se que hacer,
No puedo enfrentar la situación,
No soy tan fuerte pero si puedo ver,
Que fuiste una gran decepción.

El mundo se desmorona frente a mí,
Y yo no quiero sufrir,
Pero no se que debo hacer…”

Una lagrima traicionera, corrió por mi mejilla y yo… me sentía perdida.


Capítulo #39

— ¿Alex…?
Limpie rápidamente la lágrima que bajaba lentamente por mi mejilla y eleve mi mirada, hacia aquella silueta masculina que se encontraba parada en el extremo de la mesa.
—Oh…—articule un poco ronca—. Hola Jonny ¿Cómo estas?— aclare mi garganta.
—Bien, caso contrario, a como estas tu. ¿Te pasa algo?—inquirió con cierto tono de preocupación. — ¿Puedo sentarme?
—Si, claro siéntate.
—Gracias. Dime, ¿te encuentras bien? Hace rato, vi que estabas llorando. Puedo ayudarte en algo.
—Son solo decepciones amorosas y problemas, nada importante. —sonreí intentando que fuera convincente.
—Alex —dijo mirándome—. A pesar de lo poco que te conozco, tus ojos me dicen otra cosa. Como por ejemplo, que te importa y mucho lo que esta ocurriendo.
—No entiendo de que hablas— me hice la desentendida y el solo me miro esperando que me retractara. ­— de acuerdo, si entiendo de lo que hablas. Pero veras, no quiero hablar de eso.
—Comprendo, si hay algo que pueda hacer por ti, no dudes en pedírmelo. —respondió sincero.
—Gracias. —Guarde silencio— ¿sabes que puedes hacer por mí? —Negó con la cabeza— Solo necesito estar acompañada un rato, ¿Podrías ser mi acompañante lo que resta de la tarde? —cuestione, tratando de que no notara el gran nudo que se había formado en mi garganta, quería distraerme para no pensar en mis problemas.
—Sería un enorme placer. —hiso una pausa —. Solo déjame avisar que mi turno acaba de terminar, exactamente…—miro su reloj de muñeca—. Un minuto con quince segundos. —sus labios se curvearon en una sonrisa, mientras se ponía de pie frente a mi.
—De acuerdo. Aquí te espero—agregue. Mientras jugaba con mis manos debajo de la mesa, en un intento de reprimir mis sentimientos y pensamientos y solo intentar no pensar en nadie más y solo vivir.

Solo volví a perder mi vista de nueva cuenta atreves de la ventana. Mis ojos comenzaron a arder de nueva cuenta, intente no derramar una lagrima, pero fue en vano, solo una logro escaparse… «Oh vamos Alex. ¿Qué podías esperar? Tú sabías que esto podía ocurrir y seguiste empeñada en vivir en tu cuento de hadas. Sabías que con Joe no tenias nada seguro, pero el corazón, te cegó la razón.» Ahora debía atenerme a las consecuencias yo sola.
—Estas llorando de nuevo. ¿Seguro que no quieres hablar?
—No en este momento. —suspire —. ¿Nos vamos?

Jonny me llevo a recorrer algunos lugares de Los Ángeles, que sinceramente, no recordaba o no había visitado nunca. Después de todo, no tenía los mil años viviendo aquí.
Podría decir que caminamos por muchas horas y había olvidado por completo lo que había pasado horas antes en la cafetería con Camilla y unas horas más atrás, en mi casa, sobre lo de mis padres.
Charlamos, y nos conocimos más, era un buen chico.
Caminamos por un parque y pasamos por un carrito que vendía Hot Dogs y compramos uno y fuimos a buscar un lugar en donde sentarnos, pero la mayoría de las bancas estaban ocupadas por familias y parejas.
Vimos una fuente algo acogedora y caminamos hacia allá para sentarnos en la bardita.
—Gracias por el hot dog. —Sonreí, mientras me acomodaba el cabello detrás de la oreja—. Y también gracias por acompañarme hoy…
—No agradezcas, para mi es un placer
—Bueno, para mi es algo raro, que alguien que solo me ha visto 2 veces en su vida, haya aceptado acompañarme.
—No debe ser algo raro, siempre que salías de la escuela y te subías a tu auto te veía. Para mi eras alguien imposible.
— ¿Imposible?
—Si, pensé que chicas como tu, no le hablarían a un simple mortal como yo.
— ¿Chicas como yo? No entiendo.
—Si, como tu, bonita y popular… siempre te veía subirte a tu auto rojo, como toda una diva y veía como los chicos te miraban. Yo solo te veía detrás de un gran mostrador.
—Oh. —reí—. Supongo que tienes una distorsionada imagen sobre mí. No soy como crees. Tal vez soy popular, pero soy una chica común y corriente y si soy “popular” como tú dices, es solo porque no discrimino a nadie. Soy normal, sensible, soñadora…—hice una pausa, cerré los ojos e intente desear no haber dicho la ultima palabra. — solo no soy la típica chica de Los Ángeles.
—Alex…— lo mire y volví a colocar un mechón de cabello detrás de mi oreja, mientras que con la otra mano sujetaba mi perro caliente—. Tu tienes un dolor muy fuerte, aquí—señalo su corazón— ¿cierto?
Abrí la boca intentando decir algo. Pero no salió sonido alguno.
—No entenderías lo que me ocurre—logre decir al fin.
—Tal vez. Pero podría escucharte y juntos buscaríamos una solución.
—De acuerdo. —Tome aire— las cosas no están saliendo como yo quería que fuera. Parecía que todo se acomodaba y por fin podría tener paz… pero no fue así, el chico que me gusta, solo me mintió y mis padres están perdidos en no se que lugar del mundo—logre decir casi en un grito—. Jonny te agradezco que me hayas escuchado y me hayas ayudado a distraerme un rato, pero debo regresar a casa, para ver si hay noticias sobre mis padres.
Me puse de pie y el me imito. No dijo nada desde que le platique lo que me ocurría, solo me miro fijamente y me dio un abrazo que no me esperaba. Pero necesitaba uno y accedí a dárselo.
—Gracias por eso. Enserio lo necesitaba.
—No dudes en contar conmigo, ya tienes mi número y si necesitas algo, solo llámame e iré de inmediato.
Me despedí de el y comencé a caminar hacia mi casa, ya que estaba algo cerca de el parque donde estábamos.

Iba caminando a pasos lentos, con las manos escondidas en los bolsillos de mi chamarra, no quería llegar a casa y ver a Joe y además enfrentarme a la realidad de que aún no había nada de noticas sobre mis padres. ¿Debería resignarme? Esa palabra no formaba parte de mi vida, pero supongo que ahora seria mi gran amiga. Resignación era lo que necesitaba.
— ¡Oh Alex, llegaste! Estábamos preocupados por ti cariño. — dijeron en el momento en que cerré la puerta principal.
—Ah si, supongo que no tuve el valor de aventarme del puente…—Denise se llevo ambas manos a la boca—. Es broma, no soy tan cobarde.
—Cariño, ¿te encuentras bien?—me siguió hasta el sofá y se sentó a mi lado. Nick y Kevin solo nos veían desde la cocina.
—Si todo bien— dije ronca, suspire y mis ojos me ardieron.
—Mentira, hay algo mas que te duele o molesta ¿Qué ocurre?— yo no respondí, solo jugaba con mis manos—. Alex… ¿Qué pasa?
— ¡¿Qué pasa?! ¿Qué que pasa? Lo que pasa es que su hijo es un patán que solo jugo conmigo… eso es lo que pasa.
Me levante ante la mirada atónita de Denise, quien al parecer no creía lo que había dicho. Nick y Kevin se levantaron de sus sillas rápidamente y salieron de la cocina, intentando detener mi huida hacia mi habitación.
—Alex ¿Qué fue lo que paso?—Nick me tomo del brazo haciendo que me girara, yo no pude evitar verlo con mis ojos húmedos.
—Solo quiero estar sola—me zafe de el y le di la espalda para seguir subiendo hacia mi guarida y llorar.

Llegue a mi habitación y solo avente la puerta y la atore con una silla, impidiendo así que la abriera alguien, ya que escuchaba las pisadas fuertes y delicadas de Nick, Kevin y Denise, camino a mi habitación.
Me avente en mi cama y abrase fuertemente mi almohada.
— ¡Alex ábrenos por favor!
— ¡Alex, necesitamos hablar!
— ¡Cariño, por favor, necesitas un abrazo!
No dije nada, me limite a ignorar todo el alboroto que había fuera de mi habitación y comencé a llorar más y más fuerte.
No quería ver a nadie ¿Qué no lo entendían?


sábado, 4 de diciembre de 2010

Capítulo #37

//JOE//
Despedí a Alex de mi habitación con un «te quiero» y un beso, ya que era un poco tarde y ella creo que iba a salir con mi mamá a ver unas cosas para la nueva casa. En una semana, nos cambiaríamos de casa y como toda mujer, mi madre deseaba renovar todo.

Me metí a bañar rápidamente, me cambie y mire mi reloj eran las 2pm y en unos minutos, había quedado de verme con Camilla, para ponerle fin a todo esto.

//Narradora//
A las afueras de Los Ángeles, había un pequeño poblado, el cual era conocido por sus brujos y santeros, quienes, según algunos turistas y citadinos, eran famosos por sus brujerías, por sus magias blancas y negras y también por sus hechizos, de cualquier índole, para ganar más dinero e incluso para “amarrar a un ser querido”.

— ¿Qué hacemos aquí?—pregunto Viviana un poco sorprendida.— ¿Qué ha pasado con Joseph?
—Pues te diré que ayer los vi besándose. ¿Recuerdas que se desaparecieron y yo lo anduve buscando por un tiempo considerable?— ella asintió —. Bueno, pues estaban afuera los muy cínicos besándose— dijo con enojo—. Me coloque detrás de un basurero—su acompañante hiso una mueca de asco—, era de plásticos Viviana, ¿crees que me pondría en uno sucio? Bueno, no me hagas cambiar de tema, logre oír como Joe le decía a la tonta de Alex, que hoy me cortaría.
— ¿Hablas enserio? Y ¿que es lo que harás?
— ¿Ves ese establecimiento?
—Yo solo veo un mercado, Camilla.
—Así es, en ese mercado hay muchos brujos o santeros, como quieras llamarles…
—Oh, ya entiendo. Le harás un hechizo o algo de brujería a Joe, para que se quede contigo.
—No prima, solo iré a comprar fruta.— respondió irónica—. Claro que si Viviana, por que eres tan tonta a veces. Además tú me diste la idea de hacer esto. Supongo que ya lo has hecho ¿no?
— ¿Por quien me tomas Camilla?, yo no necesito brujería para conseguir lo que quiero.
— ¿Entonces por que me dijiste eso?
—Lo vi en un programa, calma, bajemos y veamos que encontramos.
—Pues si, de igual manera, traigo cosas que podría necesitar para la brujería.
— ¿Si?
—Si.— bajo del auto y Viviana la imito, caminaron hacia la cajuela y Camilla saco una gran bolsa negra.— Aquí esta todo.
—¿Y que traes?
—Pues traigo varias cosas de Joe y me di a la tarea de buscar algunas fotos de Alex, en internet.
—Me sorprendes prima.
—Que no te sorprenda Viviana, soy capaz de hacer lo que sea por recuperar lo que es mío.
Camilla aventó a brazos de su prima, la bolsa negra donde traía lo que podría necesitarse, para aquella brujería que quería que le hicieran.

Entraron a aquel mercadito, con un poco de asco, ya que había fuertes olores y ellas por ser de «sociedad» no estaban acostumbradas. Caminaron por varios puestos, pero ninguno les llamaba la atención o más bien, ninguno les daba aquella seguridad.
Pasaron por uno, un tanto extravagante, y una señora anciana algo rechoncha, vestida de gitana, salió de ahí y se les puso enfrente.
—Usted viene a recuperar lo que es suyo ¿cierto?
Camilla miro a su prima un tanto ofuscada, ya que la tomo por sorpresa. Solo se limito a asentir.
—Bien, pues yo tengo lo que necesita. Por favor pasen.
Viviana miro a Camilla y esta le sonrió de una manera malévola.
Las dos entraron, tratando de no tocar nada, había cráneos con velas encima, gallinas, ratones, y muchas plantas extrañas y cosas que en su vida habían visto.
Las dos tenían algo de miedo por estar ahí, pero Camilla era demasiado orgullosa y si había tenido el valor de rebajarse y entrar a un lugar así y mantener a alguien que no la quiere a su lado, no saldría corriendo como un bebe asustado.

La anciana, las miro fijamente y se sentó frente a ellas, solo las alumbraba la luz de las velas y algunos candelabros algo antiguos.
—Bien, yo se que lo que Usted quiere, es un amarre amoroso—dijo—, no se preocupe, soy discreta y muy profesional, nadie ha venido a quejarse de mis trabajos.
—Si, lo que quiero es que mi novio no me corte por irse con otra chica—contesto. Viviana solo las miraba algo atónita y asustada.
—Perfecto, vino al lugar correcto. Y ¿como se llama el chico?
—Se llama Joe.
—Necesito su apellido…
—Joe Jonas—concluyó.
— ¿Joe Jonas? Donde he oído ese nombre—se pregunto a si misma.
—Eso no importa— le entro cierto miedo, ya que los dos eran una figura publica y si se llegaran a enterar de lo que hiso Camilla, los medios no se le quitarían de encima y ella quería publicidad, pero no de la mala.

La señora le pidió la edad de Joe y varios artículos personales que Camilla, había logrado agarrar de su camioneta. Comenzó a hacer movimientos extraños con sus manos arriba de ellos y a pronunciar palabras poco entendibles en el dialecto americano. Ella gritaba y pasaba velas y algunas plantas, sobre cada una de las cosas de Joe.
—Necesito el nombre de la chica y una foto. —Camilla le entrego una foto de Alex.
—Se llama Alex y se interpuso entre el y yo. Solo quiero que Joe se olvide un poco de lo que siente por ella y me quiera de nuevo.
—De acuerdo. Ya no tendrás de que preocuparte.
La anciana se alejo de Camilla y fue por una especie de flor, que parecía una rosa, pero no lo era, era más bien una flor negra y marchita.
Cerró los ojos después de colocar la imagen de Alex, junto con la de Joe. —Por el poder que me otorgan mis antepasados y los grandes sabios hechiceros del pasado, hare que esta chica, Alex, sea olvidada en amor por Joe Jonas. El no recordara lo que siente por ella. La relación entre ellos será mínima, no se soportaran y no estarán juntos amorosamente, mientras este hechizo no sea roto. —concluyo su extraña oración, abrió los ojos, tomo una vela color café que tenia y comenzó a derramar la cera sobre la foto de Joe, para después tomar la de Alex y comenzar a prenderle fuego.

Camilla sonrió victoriosa, Viviana imito a su prima y las dos se miraron con cierta maldad. Había comenzado la guerra, Viviana ya no vería tan alegre a Alex y Camilla, había alejado a Joe de su amada.




Es la otra novela que publico, pasen

http://just-turnright.blogspot.com/

Capítulo #36

Joe y yo nos giramos un poco asustados, ya que no habíamos reconocido la voz. Cuando vimos de quien provenía, soltamos un suspiro de alivio.
—Bien… no creen que ¿esto es un poco peligroso? —Cuestiono—, quiero decir, peligroso en la manera de que Camilla o cualquier persona que no sabe de esto, los pudo haber visto
—Hay Nick, pero lo bueno es que fuiste tú quien nos vio.
—Joe, aún así, tu novia—recalco esa palabra— esta allá preguntándole a todo mundo sobre tu paradero.
— ¿Y que con eso?
— ¿Cómo y que con eso? Dios, soy el más chico y al parecer el de mas cerebro—dijo mientras con sus manos se daba leves masajes a los lados de los ojos—, puedes meter en problemas a Alex, y a ti también… si ya no la quieres díselo y termina con esto pronto.
—Si Nick, ya lo hable con Alex, y le diré a Camilla que quiero hablar con ella mañana mismo.
—Bien, me parece una buena idea, porque enserio la alucino y me desespera.
—Bueno ya, mejor vayamos a adentro, Joe debes ir con tu pareja de baile y yo iré con Nick, quien por cierto, es mi linda pareja. — sonreí y me puse en medio de los dos para comenzar a caminar.
Tome a Nick del brazo y Joe caminaba a mi izquierda, con sus manos escondidas en los bolsillos de su pantalón.

Entramos de nueva cuenta al salón, Nick con la mirada le dijo a Joe que se fuera hacia el otro extremo, donde estaban Matt y Sophie, para que Camilla no lo viera conmigo. Por último Nick y Yo nos fuimos a sentar a nuestra mesa, yo iba con una sonrisa, lo que me hacía ver diferente a como había llegado hace unas horas.

Era raro, enserio me sentí muy feliz y satisfecha, tal vez porque Joe por fin iba a dejar a la zorraBelle y a sus exigencias. Y tal vez porque mi vida comenzaba a tener sentido. Solo me faltaba una cosa por arreglar. Bueno, más bien dos cosas. Mis papas y mi sueño, que ya se iba deformando poco a poco. La música comenzaba a tomar un segundo plano en mi vida. Ahora… bueno más bien en este instante algo que comenzaba a atraerme igual o más que la música era el baile. Sé que es un poco extraño porque no me gusta bailar frente a la gente, pero si me encanta ver bailar y me gustaba también hacerlo, tal vez si aprendiera mas, esa pena se me podría quitar y podía juntarlo o intercalarlo con la música, porque sinceramente me gustaría saber moverme sobre un escenario.

La fiesta estaba por llegar a su final, yo ya no aguantaba las zapatillas de tanto bailar, Nick ya se había despojado de su saco y su corbata, Matt estaba igual que Nick y Sophie, por mas cansada que estuviera, se negaba a estar sin zapatillas.
Por lo lejos se veía a un Joe aburrido, nada mas ignorando a su acompañante que en ningún momento cerraba la boca para que el pudiera decir algo.

Los estudiantes y los graduados comenzaban a despedirse y poco a poco el lugar iba quedando solo, sin embargo, nosotros nos estábamos divirtiendo, a pesar de que solo éramos cuatro, no parábamos de reír y de bromear, Joe ya se había ido a llevar a Camilla a su casa.
Después de un rato Nick y Yo nos despedimos ya era muy, pero muy tarde y comenzaba a hacer algo de frio. Fuimos hacia la salida y nos despedimos de Matt y Sophie quienes también ya se iban.

Nick y yo caminamos hacia el auto y lo abordamos.
Mientras íbamos en camino Nick, comenzó a charlar conmigo de cosas irrelevantes y de la nada salió el tema de Sophie.
—Quede de verla mañana.
— ¡Oh enserio!—respondí emocionada—, eso es bueno. ¿A dónde irán?
—Aún no lo sé, haremos lo que se nos antoje en ese momento.
—Me parece bien, Sophie es una buena chica y qué decir de ti Nicholas, eres muy bueno—respondí sincera—, y como se que eres tan bueno, necesitas una chica que sea igual que tu, de buenos y nobles sentimientos y creo que Sophie es la indicada. Bueno al menos a mí me gusta para ti, no sé si tu mamá la apruebe—bromee.
— ¿Así que has estado investigando sobre nosotros?
—Digamos que me he puesto al corriente en sus vidas. ¡Vaya! En internet vienen más cosas de su infancia, que las que yo sabía.
—Cierto. Hay cosas que ni yo mismo recordaba. No sé de donde las sacan la mayoría de las cosas nosotros no las hemos dicho.
—Así pasa. Ahora son famosos y antes no lo eran.

Llegamos a casa y las luces de la sala estaban encendidas. Abrí la puerta y entre. Cuando estaba dentro, Kevin y Joe se encontraban en la sala.
—Hola—dijo Kevin
— ¿Qué hacen despiertos?—cuestione mientras me sentaba en el sofá.
—Se le llama ausencia de sueño—respondió Kevin.
—Oh, lo supusimos—dijimos sarcásticamente Nick y Yo.
— ¿Y qué tal el baile?—inquirió Kevin.
—Bien—respondimos los tres.
— ¿Nada mas, bien? Que aburridos son.
—Oh vamos Kevin, ¿Qué quieres que te digamos?, ¿Que Joe y Alex se besaron mientras Camilla estaba dentro buscando a Joe como loca desquiciada?
Joe y yo solos nos quedamos boquiabiertos y miramos a Nick, quien nos miro avergonzado.
—Amm, bueno supongo que… pues… no se tal vez algo más interesante y menos obvio ¿no?— los cuatro reímos.

Eran las cinco de la mañana y poco a poco la sala iba quedando sola, primero subió Nick, después subió Kevin y Joe y yo nos quedamos charlando un poco más.
Con Joe realmente pasaba momentos agradables, nunca me sentía aburrida, me hacía reír demasiado, con sus chistes malos y también con los buenos. Ninguno de los dos tenia sueño así que subimos a nuestras habitaciones nos colocamos nuestra pijama y yo me reuní con Joe en su habitación para ver una película.
Ya que me cambie y me coloque algo cómodo, fui hacia su puerta y toque con mis nudillos varias veces la puerta y Joe desde dentro grito que pasara.
— ¿No piensas ponerte algo más arriba? Esta haciendo algo de frio—dije mientras cerraba la puerta y veía a Joe colocar el DVD.
—Lo dice, quien solo trae un short y una playera de pijama.
—Bueno, pues no tengo mucho frio, solo un poco, y se quita con una cobija y ya.
—De acuerdo, pues toma una que está en mi cama.

Camine hacia la cama de Joe y me acomode entre las cobijas. Joe tomo el control de la TV, apago la luz y camino hacia la cama, acomodándose a mi izquierda.
Joe pasó su brazo detrás de mi cabeza y yo me abrase a él como si fuera una almohada.
La película comenzaba y yo, ya comenzaba a mostrar cansancio y a bostezar, mis ojos comenzaban a pesar y hubo un momento en que no supe mas.

La luz comenzaba a colarse detrás de aquellas persianas, abrí un ojo mientras mantenía el otro cerrado, para evitar el encandilamiento, me encontraba dormida boca abajo y con mil edredones arriba.
Gire mi cabeza para volver a dormir y cuando lo hice me percate de mi acompañante, quien se encontraba profundamente dormido, algo despeinado y sobre todo muy tranquilo.
No le tome importancia y me volví a quedar dormida.

Unos pequeños movimientos sobre mi cabello me hicieron despertar nuevamente.
—Cinco minutos más—respondí sin abrir los ojos y al ver que no hacían caso, los abrí lentamente y lo primero que vi fui a Joe, sentado a mi lado jugando con mi cabello—,¡Oh vamos Joe!, deberías dejarme dormir más tiempo.—me lleve la colcha y me tape el rostro. Pensé en lo que había dicho y me destape rápidamente—. ¿Joe?—exclame asustada
—Amm ¿si?
—No paso nada de nada ¿cierto?—seguía con los ojos abiertos, demasiado diría yo y Joe solo se limitaba a reír.— Contesta…
—No Alex, no paso nada, solo vimos películas y nos quedamos dormidos.
— ¿Nada mas?—alce las cejas.
—Bueno…
— ¡JOE!
—Nada más Alex. Confía en mí.
—De acuerdo—me recosté de nuevo—, supongo que debo ir a mi habitación a ducharme y comenzar a hacer planes para estas vacaciones. —mire a Joe, quien me miraba desde arriba, su cabeza estaba recargada sobre su mano y me miraba atentamente—, bien, estoy de acuerdo de que al despertar no soy muy glamorosa, pero no debes de mirarme así, me intimidas.
—No sé cómo le haces Alex, aún acabada de despertar e incluso dormida, te ves hermosa.
—Y yo no sé cómo le haces, para evitar matarme de un paro cardiaco, cada vez que tu voz resuena en mis oídos. —dije calmadamente, sin despegar mi vista de su rostro.
Joe sonrió y comenzó a inclinarse hacia a mí, de mi parte, me comencé a poner nerviosa, solo por el simple hecho de que estábamos en una cama y yo estaba a punto de besarme. Sé que no pasaría nada, pero alguien podría entrar y vernos, y digamos que esto se podría malinterpretar.

¡Que más da! Si me iré al infierno por andar con él, pues también debería irme por besarlo en su habitación.
Sus labios hicieron presión sobre los míos, su mano recorría mi brazo y las mías se enredaban melódicamente en su cabello.
Joe sabía muy bien, que tenía que volvía loca a una mujer y vaya que sabia como usarlo. Era un experto.

jueves, 2 de diciembre de 2010

AVISO

Chicas, no se si leyeron en mi twitter ( las que me siguen) y las que no, pues les comentare.
Hace unos días leí una Novela que practicamente me tiene enganchada, por no decir embobada.

Quería preguntarles, el que pensaban si la llegaba a publicar a la par con la de ahora.
si quieren que la suba (la sinopsis y los personajes) pongale palomita en donde dice
"Me Gusto" si no quieren, pues en cualquiera de las otras dos.

A mi me gusto mucho, aunque no es MÍA, es de un libro y la que leí es una adaptación pero con Joe Jonas y quería comentarles esto... haha
pero prometan que si la publico, no dejaran de leer la mia.
dejen sus comentarios aquí, o en mi twitter @joejonasupport

Besos.
Yanan.


pd. Estén al pendiente de mi otro blog http://just-turnright.blogspot.com/
ahí es donde publicare la otra Novela.